ORIGEN DE MERIDIANO ASTRONOMICO








ORIGEN DEL MERIDIANO ASTRONÓMICO





ESTUDIANTE: FLORES RAMÍREZ GABRIELA
MATERIA: TOPOGRAFÍA 
GRUPO: 2A
DOCENTE: Arq. Daniel Mercado Davila
AUXILIAR: Rodrigo Bustillos








2 de Abril de 2018
Definiremos la esfera celeste como una esfera con centro en el observador y de radio arbitrario sobre la cual se sitúan los astros. En los trabajos astronómicos sobre objetos cercanos (pertenecientes al sistema solar) se suele tomar como centro de la esfera el centro de la Tierra. Aunque esta definición de esfera celeste puede parecer desfasada, se sigue utilizando porque presenta algunas ventajas para la localización de objetos celestes.

¿Qué es una constelación?
Diversas culturas antiguas hacían observaciones astronómicas y algunas dieron nombres a conjuntos de estrellas a las que les atribuían formas de animales o de su mitología. Aunque, generalmente, vamos a hablar de estrellas, es conveniente recordar que en el cielo se pueden ver otros tipos de objetos celestes, nebulosas de diferentes tipos, cúmulos de estrellas, planetas, galaxias, asteroides y cometas, entre otros. Muchos de los nombres de estrellas dadas por los árabes y de constelaciones dadas por los griegos se usan hasta nuestros días. En el siglo II d. C. Tolomeo le dió nombre a 48 constelaciones. Actualmente se consideran 88 constelaciones en las cuales se incluyen las 48 de Tolomeo.

La esfera celeste
Si estamos en un lugar muy cerca del Ecuador o si estamos en un lugar cerca del Polo Norte,
La Tierra tiene dos movimientos que son particularmente importantes para la forma en la que vemos el cielo, son el de rotación sobre su eje, que produce un movimiento aparente de la esfera celeste al que se le llama movimiento diurno y el de rotación alrededor de la Tierra que conduce a un cambio de la parte de la esfera celeste que vemos de noche a través del año.
El movimiento de rotación alrededor del Sol es similar al de una persona que va en un vehículo en una carretera. En su viaje la persona ve diferentes paisajes que cambian conforme va avanzando. Así la Tierra va avanzando en su órbita y va viendo diferentes zonas de la esfera celeste. Es importante recordar que desde la Tierra no vemos la zona del cielo que aparece de día ya que la atmósfera dispersa la luz del Sol y la atmósfera resulta más brillante que las estrellas, aunque la Luna se puede ver durante el día y algunos planetas se pueden ver al atardecer.
También se cree que algunas estrellas al explotar como supernovas han sido vistas de día.

 (Torres, Eduardo: 7,8; 2013)


En la antigüedad consideraban que la Tierra era el centro del universo que ocupaba una bóveda donde estaban situadas las estrellas. Hoy sabemos que nuestro planeta no ocupa una posición preferente, ni en el sistema solar ni mucho menos en el universo y que realiza unos movimientos que hemos descrito en el apartado anterior. Tampoco están fijas las estrellas, que orbitan alrededor del núcleo de nuestra propia Galaxia con periodos que son del orden de centenares de millones de años. Las estrellas tienen movimientos propios y además no están contenidas en una superficie, sino distribuidas en el espacio a distancias enormes que van desde cuatro a decenas de miles de años luz. Recordemos que un año luz equivale a diez billones de kilómetros. En estas condiciones los desplazamientos de las estrellas son inapreciables para el observador ordinario y su medida requiere observaciones sistemáticas y cálculos detallados. El aspecto del cielo ha permanecido invariable durante muchas generaciones y ello explica los conceptos antiguos. Sin embargo la esfera celeste sigue siendo útil todavía, no para explicar el universo evidentemente, sino porque proporciona un sistema de referencia muy eficaz para establecer las direcciones y posiciones de los astros.
El referencial astronómico es conceptualmente antropocéntrico, tiene como centro la Tierra, y está construido extendiendo o proyectando sobre la esfera celeste los elementos utilizados para definir las posiciones sobre la superficie terrestre (véase en la figura 1).

Figura 1.
                                         










Fuente: Atenea


Ecuador celeste: Resulta de prolongar el plano del ecuador de la Tierra hasta cortar la esfera celeste, dividiéndola en dos hemisferios.
Polos celestes: Intersección de la dirección del eje de rotación de la Tierra o eje del mundo con la esfera celeste.
Meridiano celeste: Círculo máximo que pasa por los polos celestes.
Paralelos celestes: Círculos menores paralelos al ecuador celeste.

Un segundo grupo de elementos del referencial (véase en la figura 2) tienen que ver con el lugar que ocupa el observador sobre la superficie de la Tierra. Son los siguientes:
Horizonte: Plano tangente a la superficie de la Tierra en el punto que ocupa el observador, extendida hasta cortar la esfera celeste. Es por tanto un círculo máximo.
Vertical del lugar o la vertical: Dirección de una plomada. Es perpendicular al horizonte.
Cenit: Intersección de la vertical con la esfera celeste. Está situado encima del horizonte.
Nadir: Punto opuesto al cenit situado debajo del horizonte.
Meridiana: Es la dirección resultante de la intersección del meridiano del lugar y del horizonte. El punto de la meridiana más próximo al polo norte celeste define el Norte. La perpendicular a la meridiana determina el Este, que está a la derecha del observador, y el Oeste a la izquierda.
FIGURA 2.
Figura 1-4
Fuente: Atenea


BIBLIOGRAFÍA

https://www.castello.es/archivos/560/01%20La%20esfera%20celeste.pdf
http://atenea.pntic.mec.es/Antares/modulo1/m1_u102.html
http://astro.inaoep.mx/olimpiada_astronomia/pluginfile.php/2/course/section/2/LibroEsferaCeleste.pdf

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